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"sepa que el que haga volver al pecador del error
de su camino, salvará de muerte un alma,
y cubrirá multitud de pecados" santiago 5:20
revelaciones celestiales de santa brígida
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contenido sermón angélico (libro 11)
El Verbo de que hace mención san Juan en su Evangelio,
era desde la eternidad un solo Dios con el Padre
y con el Espíritu Santo; pues hay tres
personas y en ellas una sola divinidad perfecta...
Tú también, oh María, la más digna de todas las criaturas,
estabas desde el principio delante de Dios antes
de que te hubiese creado, como el arca de Noé
delante del mismo Noé después que tuvo noticia
sobre su fabricación, y antes de haberla
concluído según se le había mandado...
Amaba el Patriarca Abraham a su hijo Isaac
desde el punto en que Dios le prometió
que le nacería un hijo,
muchos años antes que fuese concebido...
Sabiendo, pues, Dios, que para su completo
gozo eternamente le bastaban en sí mismo todas las cosas,
fué movido a crear algo por su vehemente amor,
a fin de que pudiesen otros ser partícipes
de su inefable alegría...
Tratando, pues, Dios de crear el mundo
con las demás criaturas que en él hay, dijo:
Hágase. Y al punto fué perfectamente hecho lo que
el mismo Señor trataba de crear...
Dios es la misma virtud y autor de todas las virtudes,
siendo imposible a todas las criaturas creadas
tener virtud alguna sin auxilio del Señor,
quien desde el principio, después de creado
el mundo y todas las criaturas...
Afirman las sagradas letras, que hallándose Adán
feliz en el paraíso, faltó al mandato de Dios.
Mas así que llegó a la miseria,
no hacen mención de que fuese
desobediente a la voluntad divina...
Espulsado, pues, del paraíoso Adán,
experimentó en sí mismo la justicia y misericordia de Dios,
temiendo al Señor por la justicia y amándole
cordialmente por la misericordia
todos los días de su vida...
Dios es amante de la verdadera caridad, y Dios
es la misma caridad; la cual manifestó también
a los suyos, cuando con su poder sacó de la servidumbre
de Egipto a los israelitas, dándoles un país feracísimo,
donde felizmente vivieron con toda libertad...
Antes de la ley dada a Moisés hallábanse los hombres
ignorando largo tiempo cómo en esta vida
se habían de regir a sí mismos y a sus acciones...
Por último, después que aquella bendita materia
tuvo formado el cuerpo en el vientre de la madre
a su debido tiempo, y según convenía,
entonces acrecentó su tesoro el Rey de toda gloria,
infundiéndole el alma viviente...
Luego así como eternamente tenían una sola
divinidad el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
del mismo modo nunca tuvieron voluntad diversa...
El bendito cuerpo de María puede muy bien compararse
con un purísimo vaso; su alma con una clarísima lámpara,
y su cerebro con un pozo de agua brotando
a lo alto y bajando después a un profundo valle...
Ninguna lengua puede referir con cuánta sabiduría
comprendieron a Dios los sentidos y entendimiento
de la gloriosísima Virgen, en el mismo instante
en que por primera vez tuvo conocimiento del Señor...
Oh, hermosísimo consorcio, muy digno
de toda aceptación! El Hijo de Dios
tenía por morada en el mundo el cuerpo de la Virgen,
y en el cielo tenía la morada de la Santísima Trinidad,
aunque potencialmente reside en todas partes...
Dice la Escritura que al oir las palabras del ángel
se turbó la Santísima Virgen María, quien aun cuando
no tuvo entonces miedo alguno por peligro de su cuerpo,
temió fuese engaño del enemigo del linaje
humano para perjuicio de su alma...
Entre otras cosas que sobre el Hijo de Dios
dijeron los profetas, anunciaban la muy cruel muerte
que en este mundo quería sufrir en su
inocentísimo cuerpo, a fin de que los hombres
disfrutaran juntamente con él en los cielos la vida eterna...
Por último, en aquel mismo tiempo en que había
predicho el Hijo de la Virgen: Me buscaréis y no
me encontraréis, la punta de una penetrante espada
hirió cruelmente el corazón de la Virgen...
Escrito está que de remotas regiones vino la reina
del Austro a visitar al rey Salomón,
y que al ver la sabiduría de éste, quedóse admirada llena de
inmenso estupor; pero que recobrando su serenidad...
Como según el tenor del santo Evangelio hemos
aprendido que a cada cual se le medirá con la
misma medida cn que a los demás midiere...
Como la misma verdad, que es el Hijo de Dios
y de la Virgen, aconsejó a todos devolver el bien
por el mal, ¿con cuántos bienes ha de creerse
que Dios remunere por sí mismo a los que hagan obras...