Bendición.
Háganos a Dios propicio la que hospedó al mismo Señor. Amén.
Amaba el Patriarca Abraham a su hijo Isaac desde el punto en que Dios le prometió que le nacería un hijo, muchos años antes que fuese concebido. Con mayor amor, oh dulcísima Virgen María, te amaba el mismo Dios omnipotente antes de ser creado nada, porque desde la eternidad prevía que habías de nacer para su grandísimo gozo. No prevío el Patriarca que por medio del hijo prometido había de manifestarse el sumo amor que a Dios tenía: pero desde la eternidad sabía muy bien Dios que por tu medio debería manifestarse evidentemente a todos el sumo amor que tenía al linaje humano.
Previó Abraham que su hijo debía ser concebido con pudor y nacer de una mujer carnalmente con él unida: pero previó Dios que en ti, castísima Virgen, debía ser concebido honrosamente sin obra de varón, y que conservada íntegra tu virginidad, debía nacer de ti honestísimamente. Comprendió Abraham, que la carne de su hijo después de engendrado, debía separarse esencialmente de su carne: mas prevía Dios Padre que jamás debía separarse de su majestad esa bendita carne, que su dulcísimo Hijo había determinado tomar de ti, oh purísima Madre; pues el Hijo en el Padre, y el Padre en el Hijo existen esencialmente inseparables siendo un solo Dios.
Comprendió Abraham que la carne engendrada de su carne debía corromperse y reducirse a polvo como su propia carne: pero sabía Dios que tu purísima carne no debía destruirse ni corromperse, igualmente que su santísima carne, la cual debería ser generada por tu carne virginal. Edificó Abraham a su hijo una morada antes de ser concebido con el intento de que, antes que naciese, habitara en ella: mas a ti, oh incomparable Virgen, eternamente había sido dispuesta la morada en que habitases, a saber, el mismo Dios omnipotente. ¡Oh inefable morada, la cual no solamente te cercó por defuera defendiéndote de todos los peligros, sino también permaneció dentro de ti, inflamándote para perfeccionar todas las virtudes.
Tres cosas proveía Abraham para su hijo aún no concebido, para que se refrigerase con ellas después de nacido, a saber, trigo, vino y aceite; las cuales eran diferentes entre sí en aspecto, en esencia y en sabor: mas para ti, oh amabilísima Virgen, desde la eternidad para tu perpetuo consuelo te estaba preparado el mismo Dios en tres personas nada diferentes de sí según la esencia divina. Y este mismo Dios por ti, oh María sustentadora de los pobres, estaba dispuesto a proveer del manjar eterno al pobre género humano. Pues por esas tres cosas que preparó el Patriarca para su hijo, pueden entenderse las tres sagradas personas, esto es, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Pues así como la grasa o el aceite no pueden arder antes de acercársele la llama, igualmente el ardentísimo amor del Padre no se ostentaba manifiestamenta en el mundo antes de que su Hijo, oh querida esposa de Dios, tomase de ti para sí mismo el cuerpo humano, el cual se entiende por la llama. De la misma manera también que el trigo no puede convertirse en pan, antes de haber sido preparado con muchos instrumentos, igualmente el Hijo de Dios, que es manjar de ángeles, no apareció bajo la forma de pan, para alimento del hombre, hasta que su cuerpo fué formado en tu bendito vientre, de muchos miembros y lineamentos.
Al modo, pues, que el vino no puede ser transportado, si antes no se han preparado los vasos que le han de llevar; del mismo modo la gracia del Espíritu Santo, que está representada por el vino, no debía administrarse al hombre, para la vida eterna, hasta que el cuerpo de tu amantísimo Hijo, que representa el vaso, no fuese preparado por su pasión y muerte. Pues en este saludable vaso se da copiosísimamente a los ángeles y a los hombres la dulcedumbre de todas las gracias.
En estas tres lecciones siguientes muestra el ángel cómo después de la caída de Lucifer supieron los ángeles que debía ser creada la santísima Virgen, y cuánto se alegraban por su futura creación; y cómo después de la creación del mundo se veía a la misma Virgen asistir delante de Dios y de los ángeles.
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