| La Virgen María da testimonio a santa Brígida de su concepción inmaculada. |
| Revelación 36 |
|
Si a alguno que quisiese ayunar, dice la Virgen a la Santa, y tuviese deseo de comer, pero la voluntad resistiera al deseo, le mandara el superior a quien debía obedecer, que comiera por obediencia, y él por obediencia comiese contra su voluntad, esa comida sería digna de mayor recompensa que el ayuno. Igualmente fué, pues, la unión de mis Padres en mi concepción sin mancha. Y es cierto que fuí concebida sin pecado original, y no en pecado; y como mi Hijo ni yo nunca pecamos, así tampoco hubo matrimonio más honesto y santo, que aquel del que yo nací. |