Intenso acto de amor de santa Brígida a la santísima Virgen, y amable contestación de la Señora.
Libro 7 - Capítulo 1

Como estuviese en Roma santa Brígida, esposa de Jesucristo, y se hallase puesta en oración, comenzó a pensar del parto de la Virgen, y de esa suma bondad de Dios, que quiso elegir para sí una Madre purísima; y tanto se inflamó entonces en el amor de la Virgen el corazón de la Santa, que decía dentro de sí: Oh Señora mía, Reina del cielo, tanto se recocija mi corazón de que el altísimo Dios os haya preferido por Madre y dignádose conferiros tan sublime dignidad, que yo escogería más bien ser eternamente atormentada en el infierno, antes que Vos carecierais en lo más leve de tanta gloria y de vuestra celestial dignidad. Y embriagada así de la dulzura de amor estaba privada de sentido y suspensa en éxtasis de contemplación mental.

Aparecióse entonces la Virgen y le dijo: Oye, hija. Yo soy la Reina del cielo, y puesto que tú me amas con tan inmenso amor, te anuncio que irás en peregrinación a la santa ciudad de Jerusalén, cuando fuere voluntad de mi Hijo, y de allí pasarás a Belén, y allí en el mismo paraje te manifestaré cómo di a luz a mi Hijo Jesucristo, porque así fué su voluntad.