Ordena el Señor a santa Brígida que por temor a los sarracenos no haga variación en los vestidos, sino que se entregue a su voluntad.
Capítulo 7

Aconsejaron algunos a santa Brígida que a causa de los sarracenos mudara de vestidos y se pusiera ennegrecido el rostro, y acerca de esto le dice Jesucristo:
¿Qué es lo que te han aconsejado? ¿No es que te disfraces los vestidos y ennegrezcas tu rostro? Yo, Dios, que te gobierno, ¿soy acaso como quien ignora lo futuro, ó como el impotente, que de todo se asusta? De ninguna manera. Yo soy la sabiduría misma, el poder mismo, y todo lo tengo previsto y todo lo puedo. Por consiguiente, no hagáis variación en los vestidos ni en el rostro, y entregadme a mí vuestra voluntad. Yo, que conservé pura a Sara entre las manos de los que la tuvieron cautiva, os guardaré a vosotros así en el mar como en la tierra, y miraré por vosotros según os conviene.