| Manda Dios a santa Brígida que no tema manifestar al mundo estas revelaciones, y que ni se ensalze por las alabanzas ni se abata por los desprecios que puedan ocasionarle. |
| Capítulo 10 |
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Tú que ves las cosas espirituales, le dice a la Santa el Hijo de Dios, no debes callar porque te vituperen, ni tampoco hablar porque te alaben los hombres, ni debes temer porque sean menospreciadas mis palabras que de un modo divino te he revelado, y no se cumplan al punto. Pues al que me desprecia, lo juzga la justicia, y al que me obedece, lo remunera la misericordia de dos modos: primero, porque se borra del libro de la justicia la pena del pecado, y segundo, porque se aumenta la recompensa según la satisfacción de los pecados. Y así, todas mis palabras van enviadas con la condición de que, si aquellos a quienes se envían las oyeren y creyeren, y además las pusieren por obra, entonces se cumplirán mis promesas.
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