Jesucristo amonesta de nuevo y amenaza con palabras muy graves a la princesa antedicha, si prosigue en mal camino.
REVELACIÓN 4

Esa reina de quien antes te he hablado, dice el Señor a la Santa, me pidió consejo por tu conducto, y sabedora ya del consejo que le he dado, le parece muy penoso. Dile, pues, ahora: que en tiempo del profeta Elías, había una reina que amó su descanso más que a mí, era perseguidora de las palabras de verdad, y creía mantenerse en el trono por su sagacidad; pero aconteció que no solamente fué el desprecio y vilipendio de todos, así como antes había sido honrada, sino que hasta en su muerte padeció tribulaciones.

Por tanto, yo, Dios, que con mucha claridad veo y sé lo futuro, le digo ahora a esa reina, que su tiempo es corto, grave la cuenta que ha de dar el día del juicio, y su fin no será como su principio, a no ser que obedeciere mis palabras.