| El Salvador manda a decir al emperador de Alemania que estas revelaciones han sido dadas por El a santa Brígida, y hace de ellas alabanza. |
| Capítulo 9 |
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Escribe, le dice Jesucristo a su esposa, de parte mía al emperador las siguientes palabras: Yo soy aquella luz que alumbré todas las cosas cuando se hallaban cubiertas con las tinieblas. Yo soy también aquella luz, que siendo visible por la divinidad, aparecí visible por la humanidad. Soy igualmente esa luz que te he puesto en el mundo como lumbrera para que en ti se encontrase mayor luz que en muchos otros, y para que como príncipe los encaminaras a todos a la piedad y a la justicia. Por tanto, me manifiesto a ti yo, la verdadera luz, que te hice subir a la silla imperial, porque así fué de mi agrado. Yo hablo con una mujer palabras de mi justicia y misericordia. Recibe, pues, las palabras de los libros que esta misma mujer ha escrito dictándolas yo, medítalas, y procura sea temida mi justicia, y mi misericordia sea deseada con discreción.
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