San Juan Bautista habla a santa Brígida, elogiando la paciencia de cierto sacerdote.
Capítulo 21

Hija, no tienes de qué afligirte con la victoria de tu amigo espiritual, pues este amigo de Dios ha ganado una insigne victoria contra el enemigo del Señor. Este corría confiadamente en pos de él queriéndole hacer daño, porque debería irritarse contra los ladrones que lo despojaban; mas él saltó sobre la lanza de su enemigo rompiéndola, y con la suya lo atravesó, porque después que le había quitado todo, sin la menor vislumbre de ira, les decía:
Amigos, bebed más, que todavía tengo con qué regalaros. Atravesó, en segundo lugar, a su enemigo con otra lanzada, cuando le quitaron la capa, porque sin impaciencia les daba la túnica. Y lo atrevesó, por último, con la tercera lanzada, cuando retirándose ellos y dejándolo desnudo, daba con alegría gracias a Dios por sus tribulaciones y penalidades orando con amor de Dios, y en seguida emprendió su camino, sin cuidarse de su desnudez; y por esta victoria dábase el parabién toda nuestra corte.