Graves amenazas de Jesucristo contra cierto reino y cómo deba aplacarse su ira.
Capítulo 22

Te he dicho antes, le dice el Señor a la Santa, que quiero visitar a los cortesanos de este reino con espada, con lanza y con ira; pero responden: Dios es misericordioso, no llegará la desgracia, hagamos nuestra voluntad, que nuestro tiempo es breve. Pero oye lo que ahora te digo. Quiero levantarme, y no he de perdonar ni al joven ni al viejo, ni al rico ni al pobre, ni al justo ni al injusto; sino que iré con mi arado, y arrancaré las espigas y los árboles, de suerte, que donde había mil apenas quedarán cien, y las casas estarán sin moradores; brotará también la raíz de la amargura, y caerán los poderosos; prosperarán con sus uñas las aves rapaces, y comerán lo que no les pertenece.

Sin embargo, con tres cosas puede aplacarse y ser mitigada mi justicia; porque tres son los pecados que abundan en ese reino, a saber. Soberbia, gula y codicia. Por consiguiente, si se acepta la humildad y el decoro en los vestidos, hay moderación en el deber, y se refrena la codica del mundo, entonces se mitigará mi ira.