| Excelencia y divina virtud de las palabras de la Sagrada Escritura. |
| Capítulo 30 |
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Hablaba Dios Padre a la esposa de su Hijo y le decía: Oye tú que te admiras de las palabras que ves escritas en la Biblia. Has de saber por muy cierto, que cada palabra escrita en ella ha provenido de mí y tiene su propia virtud y eficacia. Y al modo que ves que las piedras preciosas tienen en el mundo sus virtudes particulares, como el imán tiene su virtud atractiva respecto al hierro; unas piedras muelen el grano y lo convierten en harina; y otras se convierten en cal y tienen virtud para unir entre sí las demás piedras; estotras afilan el hierro como los guijarros, y de este modo cada clase de piedra tiene su propiedad; igualmente, cada palabra que ha provenido de mí, tiene sus propiedades, y todas están resplandeciendo en el cielo con eterna hermosura delante de todo mi ejército celestial, como preciosísimas piedras de bellísimo color engastadas en muy reluciente oro, y todo el que ésta en el cielo conoce la principal virtud de cada cual de ellas. |