La santísima Virgen certifica a santa Brígida la autenticidad de una preciosa reliquia de la Señora.
Capítulo 32

Como residiese santa Brígida por algún tiempo en la ciudad de Nápoles, la mandó a llamar una religiosa del monasterio de Santa Cruz, llamada Clara, y le dijo: Tengo unas reliquias de los cabellos de la Madre de Dios, que me los dió una muy santa reina, y ahora te los daré, porque me ha inspirado el Señor que te los entregue. Y servirate de señal que es verdad lo que te digo, que moriré pronto, e iré a mi Señor, a quien mi alma ama sobre todas las cosas. Después de esto sobrevivió pocas días, y murió después de recibir los Sacramentos de la Iglesia.

Dudando santa Brígida si aquellos cabellos eran de la Virgen María o no, se le apareció en la oración la misma Madre de Dios, y le dijo: Como es verdad y muy cierto que yo nací de Joaquin y de Ana, así también es verdad que esos cabellos nacieron en mi cabeza.