El Señor viene en favor de santa Brígida, para que pueda pagar algunas deudas que había contraído.
Capítulo 35

Antes de la fiesta de Todos los Santos, aconteció que santa Brígida, que se hallaba en Roma y que por falta de medios había tomado dinero prestado de varios, sin haber recibido recurso alguno de su patria por espacio de tres años, estaba llena de angustia a causa de sus acreedores, quienes diariamente le instaban que les devolviese el dinero prestado.

Entonces dijo Jesucristo a la Santa: Toma resueltamente dinero prestado, y consuélate, y promete a tus acreedores devolvérselo todo el primer domingo después de la octava de la Epifanía del Señor, cuando se enseña el sudario, porque entonces se les pagará todo. Así lo hizo, y cerca de la víspera de la referida dominica llegó de su patria un mensajero que traía dinero, y en aquel mismo día abonó a sus acreedores.