Debe recibirse con acción de gracias lo que por Dios se da.
Capítulo 40

Al volver de la santa ciudad de Jerusalén a Roma santa Brígida, a sus paso por Nápoles, movida a compasión una reina, le dió como socorro cierta cantidad de dinero. Dudaba la Santa si debería recibir aquella ofrenda, y apareciéndosele entonces Jesucristo, le dijo: ¿Acaso por la amistad se ha de devolver la enemistad, o por el bien se debe devolver el mal? ¿O en un vaso frío se ha de poner otra vez nieve, para que se enfrié más? Por tanto, aunque la reina te dió con frío corazón la ofrenda que te hizo, debes, sin embargo, recibirla con amor de Dios y reverencia, y orar por ella, a fin de que pueda llegar al calor divino; porque está escrito: La abundancia de unos debe suplir la escasez de los pobres; y que ninguna buena obra quedará olvidada en la presencia de Dios.