| Cómo los cánticos y la regla de santa Brígida para sus religiosas, fueron inspiradas por el Espíritu Santo. |
| Capítulo 41 |
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Envíale a ese amigo mío mis horas, dice la Virgen a la Santa, y dile, que las dictó el mismo que dictó la Regla, y el mismo espíritu que te dió lecciones de escribir, le enseñó a dictar el canto con cosas admirables. Pues le llegaba a sus oídos tan divino espíritu, que su cabeza y pecho se llenaban, y excitábase su corazón en el amor de Dios; y según que le enseñaba aquel soplo del Espíritu Santo, su lengua profería el canto y las palabras: por consiguiente, no conviene abreviar éstas.
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