Dios promete a santa Brígida que después de su muerte se ha de conocer cuán verdadero era su espíritu, y que muchos por su medio se volverán a Dios.
Capítulo 44

Hablaba santa Brígida a la divinidad, y decía: Oh dulcísimo Dios mío, cuando os dignáis visitar mi corazón, no pueden contenerse mis brazos sin abrazar mi pecho con la deífica dulzura de amor divino que entonces siento en mi corazón. Paréceme que estáis impreso en mi alma de tal modo, que verdaderamente seais su corazón y su médula, y todas sus entrañas, y así, me sois más querido que mi alma y mi cuerpo juntamente; feliz sería yo si hiciere lo que sea de vuestro agrado. Por tanto, amadísimo Señor, dadme auxilio y fuerzas para hacer en todo lo que sea para vuestra honra.

Y respondió Dios: Hija, como la cera se imprime por el sello, así tu alma se imprimirá por el Espíritu Santo, para que después de tu muerte digan muchos: Ya vemos que el Espiritu Santo estaba con ella. Y mi calor debe agregarse al tuyo, de modo que todos los que alli se acerquen, se calienten y queden alumbrados.